En Estados Unidos está creciendo un curioso modelo de servicio dirigido a familias cuyos hijos se encuentran estudiando lejos de casa: los padres están contratando a mujeres locales para que cumplan algunas de las funciones que normalmente asumiría una madre cuando sus hijos viven con ella. Las llamadas “madres por horas” ayudan a los estudiantes universitarios con tareas cotidianas, problemas inesperados e incluso momentos en los que necesitan compañía.
La propuesta responde a una realidad cada vez más común: jóvenes que abandonan sus ciudades de origen para asistir a la universidad y padres que, aunque quieren seguir acompañándolos, no pueden estar físicamente presentes cuando surge alguna necesidad. Por una tarifa, estas mujeres se convierten en una especie de red de apoyo para estudiantes universitarios.
¿Qué hacen las “madres por horas”?
Las actividades pueden variar dependiendo del servicio contratado y de las necesidades de cada estudiante. Entre las tareas se encuentran lavar ropa, preparar comidas caseras, comprar productos básicos, llevar medicamentos cuando el joven está enfermo, entregar objetos personales e incluso organizar pequeñas sorpresas para cumpleaños.
Uno de los casos mencionados es el de Mindy Horwitz, de 56 años, quien trabaja como “madre por horas” para varios estudiantes. Su labor puede incluir desde tareas domésticas hasta acompañar a los jóvenes cuando atraviesan alguna situación que requiere ayuda.
Horwitz también mantiene comunicación con los padres que viven lejos. Cuando un estudiante necesita asistencia, ella puede informar a su familia sobre lo ocurrido y enviar fotografías para que los padres tengan una mayor tranquilidad.
Para algunas familias, este acompañamiento representa mucho más que un servicio práctico. Tener a una persona de confianza cerca permite saber que, ante una enfermedad, un accidente o cualquier inconveniente, existe alguien que puede acudir rápidamente.
Padres más presentes en la vida universitaria
El fenómeno también refleja un cambio en la relación entre padres e hijos durante la etapa universitaria. Aunque tradicionalmente comenzar la universidad ha significado para muchos jóvenes asumir mayores responsabilidades e independencia, algunos padres actuales mantienen un contacto mucho más estrecho con sus hijos.
Montaigne Long, cofundadora del servicio Campus Mom, considera que muchos padres participan activamente en la vida universitaria de sus hijos y buscan una persona que pueda estar presente cuando ellos no pueden hacerlo.
La distancia, en ese sentido, se convierte en un problema que estos nuevos servicios intentan solucionar. Un padre puede hablar diariamente con su hijo por teléfono, pero no puede aparecer físicamente en cuestión de minutos si el estudiante está enfermo, necesita hacer una diligencia o simplemente atraviesa un momento complicado.
Por eso, las madres locales para universitarios funcionan como una extensión del apoyo familiar.
Desde comida casera hasta medicamentos
Una de las características que diferencia este tipo de servicios de una simple asistencia doméstica es el componente emocional.
Una madre contratada no solamente puede lavar la ropa o llevar comida. También puede recordar el cumpleaños del estudiante, llevarle sus dulces favoritos, comprobar cómo se encuentra o acompañarlo durante una situación difícil.
Para los jóvenes, contar con una persona adulta de confianza puede resultar especialmente importante durante los primeros meses de universidad, cuando deben adaptarse a una nueva ciudad, nuevos compañeros y una rutina completamente diferente.
En algunos casos, incluso pequeñas acciones pueden tener un gran significado. Una comida preparada en casa o una visita inesperada pueden ayudar a reducir la sensación de estar lejos de la familia.
De esta manera, el negocio de las “madres por horas” en Estados Unidos combina servicios prácticos con una dimensión de acompañamiento que busca recrear parcialmente la presencia familiar.
¿Una ayuda necesaria o demasiada protección?
El crecimiento de este modelo también ha abierto un debate sobre la independencia de los jóvenes.
Annette Lareau, socióloga especializada en la vida familiar, considera que estos servicios pueden ser beneficiosos tanto para los padres como para sus hijos. Sin embargo, también existe preocupación por el riesgo de que una asistencia excesiva limite las oportunidades de los estudiantes para aprender a resolver sus propios problemas.
La universidad representa precisamente una etapa de transición hacia la vida adulta. Los jóvenes deben aprender a organizar su tiempo, administrar su dinero, cuidar sus pertenencias, solucionar inconvenientes y establecer relaciones sociales sin depender constantemente de sus padres.
Si una persona está disponible para resolver cada dificultad, algunas de esas experiencias podrían perderse.
La discusión, por lo tanto, no gira únicamente alrededor de si los padres deberían pagar por estos servicios, sino de cuál debería ser el límite entre acompañar a un hijo universitario y resolver sus problemas por él.
Un nuevo negocio alrededor de los estudiantes
La aparición de empresas dedicadas a ofrecer estos servicios demuestra que existe una demanda por parte de familias que buscan tranquilidad mientras sus hijos estudian lejos de casa.
Para los padres, pagar por una persona de confianza puede significar tener la seguridad de que alguien estará cerca en caso de emergencia. Para los estudiantes, puede representar una ayuda durante una etapa de grandes cambios.
Al mismo tiempo, el fenómeno refleja una generación de padres que continúa muy involucrada en la vida de sus hijos incluso después de que estos abandonan el hogar.
Las madres por horas se encuentran así en un punto intermedio: no sustituyen completamente a los padres, pero tampoco funcionan únicamente como empleadas domésticas. Su papel combina asistencia, acompañamiento y presencia.
El verdadero desafío estará en encontrar un equilibrio. Para algunas familias, contar con este tipo de apoyo puede ser una solución práctica ante la distancia. Para otras, la independencia del estudiante puede ser una prioridad.
Lo que parece claro es que el modelo responde a una necesidad que antes podía resolverse únicamente mediante familiares o amigos cercanos. Ahora, en algunas universidades estadounidenses, esa red de apoyo también puede contratarse por horas.
FUENTE: https://www.nytimes.com/2026/09/13/well/college-concierge-mom.html
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