Lo que prometía ser el gran lanzamiento del año para Activision se ha transformado en una pesadilla de relaciones públicas y ventas. El estreno de Call of Duty Black Ops 7 ha marcado un punto de inflexión negativo en la franquicia, enfrentándose a un rechazo unánime por parte de la comunidad y la crítica especializada, catalogándose ya como el peor lanzamiento en los más de 20 años de historia de la saga.
En España, la situación ha alcanzado niveles insólitos. Cadenas de retail como Worten han reportado una ola de devoluciones masivas en las primeras 48 horas. La saturación del mercado de segunda mano es tal, que franquicias como Cash Converters han tenido que emitir comunicados pidiendo a los usuarios que cesen de llevar copias del juego, pues su stock ya es inmanejable. Aunque no hay cifras oficiales locales, el descontento es palpable.
Un desplome global en ventas
El fracaso histórico no es exclusivo de la península. En mercados clave como el Reino Unido, las ventas en formato físico se han desplomado un 61% en comparación con su predecesor, Black Ops 6. Se estima que apenas se han movido 40.000 unidades, una sombra de las 105.000 que logró la entrega anterior.
El panorama digital es igual de desolador. En Steam, la plataforma de referencia para PC, el juego apenas logró un pico de 85.000 jugadores simultáneos, una cifra tres veces inferior a lo habitual. Pero el dato más hiriente para la desarrolladora es la recepción crítica: el título ostenta un vergonzoso 1,9 en Metacritic, convirtiéndose en el juego peor valorado de la franquicia.
Una campaña injugable y polémica por IA
Las quejas se centran principalmente en una campaña cooperativa defectuosa y mal diseñada. Los usuarios denuncian la ausencia de funciones básicas como el botón de pausa en el modo individual y la exigencia de una conexión online permanente. La falta de puntos de control (checkpoints) obliga a los jugadores a completar misiones enteras de una sentada, y la ausencia de compañeros controlados por la IA deja diálogos vacíos y una experiencia narrativa rota.
A esto se suma la controversia tecnológica: el uso confirmado de inteligencia artificial generativa para la creación de contenido ha enfurecido a los fans, quienes perciben el producto como un esfuerzo "perezoso" y sin alma. La trama, centrada en toxinas psicotrópicas, ha sido tildada de confusa e incoherente.
Battlefield gana la guerra
La fatiga de la franquicia, al lanzar dos títulos Black Ops consecutivos, ha cobrado factura. La percepción general es que esta entrega es un "DLC glorificado" vendido a precio completo. Mientras Activision se hunde, su eterno rival ha resurgido: Battlefield 6 ha arrasado en el mercado con más de 10 millones de copias vendidas, capitalizando el descontento de los fans de los shooters. Con un marketing débil y un producto final deficiente, Call of Duty enfrenta su crisis más grave en 15 años.
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