¿Ayuno intermitente o contar calorías? Estudio revela cuál método facilita bajar de peso

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El ayuno intermitente continúa consolidándose como una de las estrategias más populares para perder peso, pero una nueva investigación aporta una conclusión que podría cambiar la forma en que muchas personas abordan las dietas. Un estudio de la Universidad de Adelaida, en Australia, encontró que esta práctica logra resultados similares a la restricción calórica tradicional, con una diferencia clave: requiere un menor esfuerzo mental para mantenerse en el tiempo.

La investigación, que siguió a más de 200 adultos con obesidad durante 18 meses, concluyó que tanto el ayuno intermitente como el conteo de calorías permitieron perder alrededor de siete kilogramos en promedio durante los primeros seis meses. Sin embargo, quienes practicaban el ayuno reportaron una experiencia mucho menos agotadora desde el punto de vista psicológico.

Los hallazgos, publicados por los investigadores australianos, vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre cuál es la mejor estrategia para adelgazar de manera saludable y sostenible.


El gran problema de las dietas tradicionales
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Perder peso rara vez depende únicamente de la fuerza de voluntad. Aunque existen decenas de planes alimenticios respaldados por estudios científicos, uno de los mayores desafíos sigue siendo mantenerlos durante meses o incluso años.

Las dietas basadas en la reducción diaria de calorías obligan a muchas personas a calcular constantemente las porciones, revisar etiquetas nutricionales y controlar el impulso de comer más de lo permitido.

Ese desgaste mental termina provocando que numerosos pacientes abandonen el tratamiento antes de alcanzar sus objetivos.

Precisamente ahí es donde el ayuno intermitente parece ofrecer una ventaja importante.


¿Cómo se realizó el estudio?

Los investigadores reclutaron a más de 200 adultos con obesidad, quienes fueron divididos aleatoriamente en tres grupos:

  • Un grupo practicó ayuno intermitente.
  • Otro siguió una dieta de restricción calórica continua.
  • El tercero mantuvo sus hábitos habituales y solo recibió recomendaciones generales sobre alimentación saludable y actividad física.

El ensayo tuvo una duración total de 18 meses, aunque los primeros resultados relevantes se analizaron tras los primeros seis meses.


Así funcionó el ayuno intermitente

Las personas asignadas al grupo de ayuno consumían aproximadamente el 30 % de sus necesidades energéticas diarias durante tres días no consecutivos de la semana.

La alimentación debía realizarse entre las 8:00 de la mañana y las 12:00 del mediodía, seguida de un periodo cercano a las 20 horas de ayuno.

Durante el resto de la semana podían comer con relativa normalidad, siguiendo únicamente recomendaciones generales de alimentación saludable.

El grupo que contó calorías

El segundo grupo redujo diariamente su alimentación hasta aproximadamente el 70 % de las calorías que normalmente consumía.

Esto implicaba controlar cada comida, registrar cantidades y mantener una vigilancia constante sobre la ingesta diaria.


Los resultados sorprendieron a los investigadores

Después de seis meses, ambos grupos habían perdido prácticamente la misma cantidad de peso:

  • Ayuno intermitente: cerca de 7 kilogramos.
  • Restricción calórica: también alrededor de 7 kilogramos.
  • Grupo de control: aproximadamente 2 kilogramos.

En otras palabras, ninguno de los dos métodos fue claramente superior en términos de pérdida de peso.

Sin embargo, las diferencias aparecieron cuando los científicos analizaron aspectos psicológicos.


Menos esfuerzo mental, la gran ventaja del ayuno

Los participantes que realizaron ayuno intermitente aseguraron que rara vez sentían la necesidad de controlar permanentemente su alimentación.

No tenían que pensar continuamente en calorías, porciones o restricciones.

En cambio, quienes seguían una dieta tradicional afirmaron que debían realizar un esfuerzo consciente constante para evitar comer más de lo permitido.

Los investigadores calcularon que ese autocontrol representó aproximadamente el 15 % del éxito obtenido mediante la restricción calórica.

En otras palabras, adelgazar mediante una dieta tradicional exige un nivel considerablemente mayor de disciplina diaria.


También mejoró el bienestar emocional

Otro hallazgo relevante fue la mejora en el estado de ánimo.

Tanto quienes realizaron ayuno intermitente como quienes restringieron calorías reportaron una mejor percepción de su bienestar general.

Incluso durante los días de ayuno, los participantes no manifestaron un deterioro importante del estado emocional.

Esto contradice la creencia de que pasar varias horas sin comer necesariamente provoca irritabilidad o una disminución significativa del bienestar psicológico.


¿Por qué funciona el ayuno intermitente?

Los investigadores consideran que ambos métodos activan mecanismos distintos.

Mientras la restricción calórica depende principalmente del autocontrol permanente, el ayuno intermitente modifica la rutina alimentaria y reduce la cantidad de decisiones relacionadas con la comida.

Al eliminar la necesidad de calcular cada alimento consumido, muchas personas experimentan menos ansiedad alrededor de la alimentación.

La profesora Leonie Heilbronn, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Adelaida y del Instituto de Investigación Médica y Sanitaria de Australia Meridional, explicó que el comportamiento humano juega un papel decisivo.

Según la especialista, los factores psicológicos influyen enormemente en la capacidad de una persona para mantener una dieta durante meses.


¿Significa que el ayuno intermitente es mejor?

No necesariamente.

Los propios autores aclaran que ambos métodos demostraron una eficacia muy similar para perder peso.

La principal diferencia radica en la facilidad con la que algunas personas logran mantener cada estrategia.

Quienes sienten agotamiento al contar calorías podrían encontrar en el ayuno intermitente una alternativa más sencilla.

Sin embargo, no todas las personas responden igual.

Pacientes con determinadas enfermedades metabólicas, mujeres embarazadas, personas con trastornos de la conducta alimentaria o quienes reciben tratamientos médicos específicos deben consultar previamente con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tipo de ayuno.


Aún quedan preguntas por responder

Aunque los resultados son prometedores, los investigadores reconocen que todavía existen interrogantes importantes.

Uno de ellos consiste en conocer los efectos psicológicos del ayuno intermitente después de varios años de práctica.

También buscan identificar qué perfiles de pacientes obtienen mejores resultados con este método y cuáles responden mejor a la restricción calórica tradicional.

El objetivo futuro será diseñar programas personalizados en función de las características físicas, metabólicas y psicológicas de cada persona.


La alimentación personalizada gana terreno

La nutrición moderna avanza hacia tratamientos cada vez más individualizados.

En lugar de recomendar una única dieta para todos, cada vez más especialistas consideran factores como el estilo de vida, la genética, el metabolismo, el nivel de actividad física y la relación emocional con la comida.

En ese contexto, el ayuno intermitente aparece como una herramienta más dentro del abanico de opciones disponibles, no como una solución universal.


Conclusión: el mejor método es el que puedes mantener

Más allá de la discusión entre ayuno intermitente y conteo de calorías, el estudio australiano deja una enseñanza clara: la mejor estrategia para perder peso es aquella que una persona puede sostener durante el tiempo suficiente.

Si un método exige un esfuerzo mental excesivo, las probabilidades de abandonarlo aumentan considerablemente.

Por el contrario, una rutina alimentaria que resulte práctica, flexible y compatible con el estilo de vida puede facilitar la pérdida de peso sin generar una carga psicológica constante.

El estudio de la Universidad de Adelaida refuerza precisamente esa idea: adelgazar no depende únicamente de comer menos, sino también de elegir un método que sea sostenible y que permita mejorar tanto la salud física como el bienestar emocional.



FUENTE: https://www.sciencedaily.com/releases/2026/07/260701015247.htm


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