Tomar creatina todos los días no solo ayuda a los músculos: también beneficia al cerebro

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Durante años, la creatina ha estado asociada casi exclusivamente con los gimnasios, el entrenamiento de fuerza y el aumento del rendimiento físico. Sin embargo, este compuesto también cumple funciones relacionadas con el suministro de energía del sistema nervioso y, en los últimos años, la investigación científica ha comenzado a estudiar con mayor atención su posible relación con la memoria, la atención y otros procesos cognitivos.

La creatina es una sustancia que el organismo produce de manera natural a partir de aminoácidos y que también puede obtenerse mediante determinados alimentos, especialmente productos de origen animal. La mayor parte de la creatina corporal se encuentra almacenada en los músculos, donde participa en la regeneración rápida de energía. No obstante, una cantidad menor también está presente en otros tejidos que tienen una alta demanda energética, incluido el cerebro.

Precisamente esta relación con el metabolismo energético ha llevado a los investigadores a preguntarse si aumentar las reservas de creatina mediante suplementos podría tener algún efecto sobre el funcionamiento cerebral.


¿Qué hace la creatina en el cerebro?

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La respuesta del cuerpo a la creatina varía según la edad, la dieta y el estado de salud de cada persona.


El cerebro necesita un suministro constante de energía para mantener funciones como la comunicación entre las neuronas, la memoria, la atención y el procesamiento de información. La creatina participa en un sistema que ayuda a mantener disponible el ATP, una de las principales moléculas utilizadas por las células para obtener energía.

Por esta razón, la hipótesis científica plantea que incrementar las reservas de creatina podría resultar especialmente relevante cuando el organismo enfrenta una elevada demanda energética.

La evidencia, sin embargo, no es completamente uniforme. Una revisión sistemática publicada en 2024 analizó 16 ensayos clínicos aleatorizados con 492 participantes y encontró efectos favorables de la creatina monohidratada sobre la memoria, el tiempo de atención y la velocidad de procesamiento. El efecto sobre la función cognitiva general y las funciones ejecutivas, en cambio, no alcanzó significación estadística. Los autores también señalaron que se necesitan estudios más grandes y rigurosos.

Otro metaanálisis, centrado específicamente en personas sanas, encontró una mejora global en algunas pruebas de memoria. El resultado fue particularmente evidente en adultos mayores, mientras que el efecto observado en participantes jóvenes fue mucho menor.

Estos resultados ayudan a explicar por qué la respuesta podría depender de las características de cada persona.

La edad, la alimentación y el estrés pueden cambiar la respuesta

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es que la suplementación no parece producir exactamente el mismo efecto en todas las personas.

En individuos jóvenes y saludables, las reservas de energía y creatina pueden encontrarse en niveles suficientes, por lo que el margen para observar una mejora adicional podría ser reducido. En cambio, determinadas situaciones de mayor demanda energética —como el envejecimiento, la privación de sueño o determinados estados de estrés físico— han despertado un interés particular entre los investigadores.

Un ensayo clínico publicado en 2024, por ejemplo, encontró que una dosis elevada de creatina durante un periodo de privación parcial del sueño produjo cambios en determinados indicadores metabólicos cerebrales y se asoció con mejoras en algunas pruebas cognitivas. Se trata, sin embargo, de un escenario experimental específico y no significa que la creatina pueda compensar habitualmente la falta de sueño.

Además, una revisión publicada ese mismo año encontró que la evidencia sobre los efectos cognitivos sigue siendo heterogénea. Aunque existe respaldo para afirmar que la suplementación puede elevar la concentración de creatina en el cerebro, los resultados sobre rendimiento mental no son suficientemente consistentes para establecer un beneficio universal.


La UNAM estudia la creatina en pacientes con alzhéimer


La investigación también está avanzando hacia escenarios relacionados con enfermedades neurodegenerativas. En México, un equipo del Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas (LINEN), de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, participa en un ensayo multicéntrico dirigido por el investigador Luis Oskar Soto Rojas para estudiar intervenciones en pacientes con enfermedad de Alzheimer en etapa temprana.

El proyecto cuenta con el apoyo de la Alzheimer’s Association y combina el ejercicio físico con intervenciones que incluyen creatina monohidratada. Entre los objetivos está determinar si estas estrategias producen cambios clínicos relacionados con la memoria y el aprendizaje, además de estudiar procesos moleculares y microscópicos asociados con la enfermedad.

La UNAM ha explicado que el proyecto busca estudiar mecanismos relacionados con la neuroinflamación, cambios moleculares y otros procesos vinculados con la progresión de enfermedades neurodegenerativas. Esto convierte a la creatina en objeto de investigación científica, pero no significa que actualmente pueda considerarse un tratamiento establecido contra el alzhéimer.

¿Por qué la creatina se hizo famosa en los gimnasios?

La relación entre creatina y actividad física tiene una explicación clara. El suplemento puede incrementar las reservas de creatina muscular y favorecer la disponibilidad rápida de energía durante esfuerzos intensos y repetidos.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos señalan que la creatina puede mejorar determinados aspectos del rendimiento, especialmente durante actividades breves y de alta intensidad, como el levantamiento de pesas o los sprints. La forma más estudiada y utilizada es la creatina monohidratada.

Esa evidencia deportiva hizo que el compuesto se popularizara entre personas que entrenan, pero su presencia en el cerebro explica por qué actualmente también forma parte de investigaciones relacionadas con la función cognitiva.


La creatina monohidratada es la más estudiada

Cuando se habla de suplementación con creatina, la evidencia científica disponible se concentra principalmente en la creatina monohidratada. De hecho, los 16 ensayos incluidos en el metaanálisis de 2024 utilizaron precisamente esta forma del suplemento.

Esto es importante porque no todos los productos comercializados bajo diferentes nombres o formulaciones cuentan con el mismo volumen de evidencia científica.


¿Es segura la creatina?

En adultos sanos, la creatina presenta un perfil de seguridad favorable cuando se utiliza durante periodos de semanas, meses e incluso varios años, de acuerdo con la información de los NIH. Sin embargo, esto no significa que esté libre de efectos secundarios.

Uno de los efectos más habituales es el aumento de peso asociado principalmente con una mayor retención de agua. También pueden aparecer molestias gastrointestinales y, en algunos casos, rigidez muscular o calambres.

Las personas con enfermedades o condiciones médicas específicas deben consultar a un profesional sanitario antes de utilizar suplementos. Esto es especialmente importante cuando existen problemas renales o se toman medicamentos de manera habitual, debido a que las circunstancias individuales pueden modificar la conveniencia de la suplementación.


¿Entonces la creatina mejora el cerebro?

La respuesta actual de la ciencia requiere matices. La investigación demuestra que la suplementación puede aumentar las reservas de creatina disponibles en el cerebro y existen estudios que encuentran beneficios en determinados aspectos de la memoria, la atención o el procesamiento de información.

Pero también existen revisiones que consideran que la evidencia todavía es insuficiente para afirmar que la creatina produzca una mejora general de la función cognitiva en todas las personas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), por ejemplo, concluyó que no se había establecido una relación de causa y efecto suficientemente demostrada entre el consumo de creatina y una mejora de la función cognitiva.

Por ello, la creatina no debe presentarse como una especie de “suplemento milagroso” para el cerebro ni como un tratamiento contra el alzhéimer. Lo que sí existe es una línea de investigación activa que busca determinar en qué personas, bajo qué circunstancias y mediante qué mecanismos podría producir beneficios cognitivos.

En definitiva, la creatina está dejando de ser vista únicamente como un suplemento asociado al desarrollo muscular. Su participación en el metabolismo energético del cerebro ha abierto una nueva área de investigación que podría aportar información relevante sobre memoria y rendimiento cognitivo. Por ahora, los resultados son prometedores en determinados escenarios, pero todavía se necesitan investigaciones más amplias para establecer con precisión quiénes podrían beneficiarse y cuál sería el papel real del suplemento en la salud cerebral.


FUENTE: https://www.infobae.com/mexico/2026/09/30/la-creatina-no-es-solo-para-el-gimnasio-esto-es-lo-que-hace-en-tu-cerebro/


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