La tensión diplomática en América Latina vuelve a encenderse. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha lanzado una advertencia contundente que podría desencadenar una nueva ruptura en la región. A través de su cuenta en la red social X, el mandatario aseguró que retirará la misión diplomática de Colombia en Lima si las autoridades peruanas deciden irrumpir en la embajada de México para capturar a la ex primera ministra peruana, Betssy Chávez.
El pronunciamiento de Petro surge en un momento crítico, luego de que el juez supremo peruano Juan Carlos Checkley ordenara la captura internacional y prisión preventiva por cinco meses contra Chávez. La exfuncionaria, actualmente asilada en la sede diplomática mexicana, es procesada por su presunta participación en el intento de golpe de Estado del expresidente Pedro Castillo en diciembre de 2022.
El fantasma del caso Ecuador
"Si Perú agrede la embajada de México, Colombia retira su embajada", sentenció Petro. La declaración evoca el incidente ocurrido en 2024 en Quito, cuando fuerzas ecuatorianas asaltaron la sede diplomática mexicana para detener a Jorge Glas, un hecho que fracturó las relaciones en el continente. Petro busca, con esta amenaza, blindar el principio de asilo y evitar que se repita un escenario similar en Lima.
La respuesta de Perú y el proceso judicial
Ante la escalada verbal, el gobierno peruano ha intentado calmar las aguas. El primer ministro de Perú, Ernesto Álvarez, negó categóricamente que su país tenga intenciones de violar la soberanía de la embajada mexicana. Álvarez aseguró que Perú es respetuoso del derecho internacional y no actuará como lo hizo Ecuador en el pasado, desmarcándose de cualquier operativo de fuerza en la sede diplomática.
La situación legal de Chávez se complicó esta semana. Aunque había recuperado su libertad en septiembre de 2025 tras un fallo del Tribunal Constitucional que consideró su detención anterior como arbitraria, el juez Checkley revocó la medida. El magistrado argumentó que el peligro de fuga es "palpable", citando la inasistencia de Chávez al control biométrico y a las audiencias judiciales recientes.
La Fiscalía peruana mantiene una petición de 25 años de cárcel para la exfuncionaria por el delito de rebelión. Con Betssy Chávez refugiada bajo la protección de México y con una orden de captura vigente, el escenario plantea un nuevo pulso entre la justicia peruana y las relaciones diplomáticas de los gobiernos de izquierda en la región, con Colombia posicionándose como un actor clave en la defensa del asilo político.
Si Perú agrede la embajada de México, Colombia retira su embajada. https://t.co/6IUk76aSCo
— Gustavo Petro (@petrogustavo) November 22, 2025
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